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Fósiles de dientes que habrían sido de seres humanos fueron encontrados en excavaciones en la caverna de Qesem, en una zona arqueológica a 12 km. de Tel Aviv, capital israelí. Según los arqueólogos de la Universidad de Tel Aviv, los dientes pertenecían a seres humanos modernos, los Homo sapiens (especie de la cual nosotros hacemos parte, considerado por los científicos la más reciente etapa en la evolución humana) y tienen aproximadamente 400 mil años, lo que puede revolucionar a la comunidad científica.
La teoría actual afirma que el Homo sapiens se originó hace unos 200 mil años. El descubrimiento fue registrado en un artículo publicado por American Journal of Physical Anthropology.
Si es verdad, los dientes serian la más antigua evidencia física de la existencia del Homo sapiens. Avi Gopher, coordinador de la obra y el descubrimiento, afirma que la datación de la tierra entorno a los objetos es de 400 mil años, y según él, esto puede cambiar el concepto actual sobre la evolución humana. Pero Gopher reconoce que son necesarios más estudios para probar tal teoría. El equipo de la universidad israelí realizó pruebas con rayos X y tomografías computarizadas en los dientes encontrados, entre otros.
Es solo el comienzo
La arqueóloga y antropóloga Erika Robrahn-González, investigadora de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp) es fundadora de la empresa Documento Patrimonio Cultural – Arqueología y Antropología, cree que el descubrimiento es una buena señal si hablamos de las discusiones que son planteadas. Según ella, los estudios en relación al tema han evolucionado bastante con las nuevas tecnologías disponibles. “Como las evidencias en la área de antropología física son extremadamente raras, es natural que nuevos descubrimientos causen verdaderos asombros en la comunidad científica y en las teorías más aceptadas sobre evolución”.
Con el avance de los nuevos equipos, es posible investigar nuevos elementos. Los avances sobre el ADN, por ejemplo, han causado sorpresas en los estudiosos. “la presencia del ADN humano en el hombre Neandertal, por ejemplo, es mucho mayor de lo que esperábamos”, dijo la arqueóloga, refiriéndose a la rama del cual el Homo sapiens habría procedido.
Para Erika, el descubrimiento será objeto de muchas discusiones científicas acerca de la evolución humana, lo que ella considera saludable. “Sin duda esto va a estimular a los investigadores a invertir en mas investigaciones, lo que es bueno, y más si hablamos de aquella región, muy importante en los estudios sobre la evolución, lo que puede generar muchas sorpresas y muchos artículos científicos”.
La investigadora confirma Gopher cuando también afirma que más estudios son necesarios: “El consenso hasta ahora era el origen del Homo sapiens hace cerca de 200 mil años, y el arqueólogo israelí está lejos de tener un parecer definitivo. Erika explica que – como el dicho popular que ella mismo cito - “una golondrina no hace verano”, o sea, más evidencias semejantes necesitan ser descubiertas, lo que consistiría en un patrón – pues es en la recurrente que las hipótesis científicas se basan, en una secuencia, y no en un fenómeno aislado. Por otro lado, ella afirma que “algunos pueden verlo como solamente dientes, pero muchos años de investigaciones fueron necesarias para llegar hasta ellas”.
Otro hecho apuntado por la antropóloga es la datación del material haber sido hecho en la tierra alrededor de los dientes, y no en estos. “Solo después de ser hechos más análisis del material es que la datación puede ser más confiable”.
Si un patrón es descubierto solo será establecido con el tiempo. Pero Erika ve con buenos ojos la noticia. “Sin duda alguna una ola de nuevas discusiones sobre la evolución humana será iniciada, un gran proceso, para entonces llegar a datos más concluyentes”, afirma, con base en su larga experiencia.