La Revista científica “Life Science” reportó este lunes que un grupo de científicos de diversos centros de investigación de EE.UU. y Alemania han descubierto que existe una población de neuronas en nuestro cerebro que se comportan como miembros activos de una red social al igual que en el facebook, según el estudio publicado el mes pasado en el diario “Neuron”.
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Según ha explicado Alison Barth, investigadora de la Universidad Carnegie Mellon de Pensilvania – EE.UU., citada por Life Science, el equipo científico colocó una etiqueta fluorescente en un gen relacionado con la actividad neuronal en ratones, de modo tal que la neurona se pudiera encender cuando se activara. De este modo, los científicos pudieron corroborar que las neuronas activadas correspondían realmente a este gen, es decir, que su método funcionaba. Luego, aislaron las neuronas activas de las inactivas mediante técnicas de imagen y grabaron su actividad.
"Es como el facebook. La mayoría de tus amigos, no postea mucho", dijo Barth. "Pero, hay un pequeño porcentaje de tus amigos en facebook que actualizan su estado y su página a menudo. Esas personas tienen más probabilidades de estar conectadas a más amigos, así que mientras están compartiendo más información, también están recibiendo más información de su amplia red, que también incluye otros participantes activos".
Como consecuencia de estos descubrimientos, los investigadores podrán ahora determinar las causas por las que ciertas células del cerebro son más activas y cuán estable es dicha actividad. Asimismo, los investigadores de Carnegie Mellon planean estudiar estas neuronas para ver qué papel desempeñan en el proceso de aprendizaje.
El equipo científico a cargo de este estudio estuvo conformado por Allison L.Barth, Lina Yassin, Brett L. Benedetti y Ying A. Wen del Departamento de Ciencias Biológicas y del Centro para la Base Neuronal de Cognición de la Universidad Carnegie Mellon (Pensilvania – EE.UU.), y por Jean-Sébastien Jouhanneau y James F.A. Poulet del Departamento de Neurociencia del Centro de Medicina Molecular Max Delbrück y del Centro de Investigación de Neurociencia de la Universidad de Medicina de Charité (Berlín – Alemania).